VECINOS DE PAPEL
Nos escuchan, asienten, prometen y se van. Y el ruido sigue. Una reflexión sobre por qué las quejas vecinales chocan siempre contra el mismo muro Hay una escena que se repite con demasiada frecuencia en la vida de quienes habitamos el casco histórico de Alcalá de Henares. Alguien del vecindario —o varias personas, o toda una calle— presenta una queja por contaminación acústica. Se abre un proceso: formularios, escritos, reuniones. Los responsables municipales escuchan con atención, asienten, expresan comprensión, y al final de la reunión todo el mundo se va ...



